Aitona històrica

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Adéntrate en las calles más emblemáticas del casco antiguo y déjate transportar a la Aitona medieval reviviendo el momento más esplendoroso de la villa, cuando los Montcada constituyeron la poderosa Baronía de Aitona.

Historia

Numerosos vestigios arqueológicos del término municipal indican la presencia de asentamientos poblacionales ya a finales del Bronce Final II (1400-1200 a. C.).

Mientras que el núcleo urbano de Aitona tiene su origen en un castillo (como los lugares cercanos de Seròs, Carratalà y Gebut).

Aitona no pasó a manos cristianas hasta la campaña de 1145-49, en el reparto del territorio entre los repobladores. Perteneció a la corona (como Mequinenza y Seròs) hasta 1212, cuando Constança d’Aragó, hija natural de Pere I, al casarse con el senescal Guillem Ramon de Montcada, aportó estas tres poblaciones en dote, que constituyeron la poderosa baronía de Aitona, centrada en el castillo de Aitona.

Historia

En 1233, Constança fue visitada por su hermano Jaume I y le confirmó la posesión de Aitona, Seròs y Soses, de acuerdo con el testamento de Pere I. La baronia, así pues, quedó en manos del poderoso linaje de los Montcada bajo la rama de los barones de Aitona.

Los viajeros del siglo XVI (Enrique Cock, JB Lavanha, Barthélemy Joly) coinciden en describir la gran riqueza agrícola del sector de Aitona, con abundancia de regadíos (huertas y árboles frutales), bien cultivados, y unos 200 vecinos. Representó un grave contratiempo la expulsión de los moriscos, que afectó de pleno a Aitona (y también Seròs). La expulsión se produjo en 1610.

Las guerras del XVII y del XVIII (Guerra dels Segadors y de Sucsessió) afectan negativamente al municipio. Volvemos a estar en territorio de frontera y, por lo que se puede deduir de la documentación existente, vemos que Aitona queda temporalmente abandonada y vuelve a ser poblada a los pocos meses.

Historia

La población organizó un destacado somatén durante la guerra del Francés (acciones de Fraga, Mequinenza —donde lucharon 300 hombres comandados por Joan Bernadó junto a Palafox— y Alcubierre) y murieron en Lleida ejecutados por los franceses varios aitonenses.

En la primera guerra Carlista se mantuvo todavía el somatén.

Las ferias de ganado de Aitona eran muy concurridas a mediados del siglo XIX y se tomaron diversas medidas para favorecer el sector (ordinación de los regadíos por la acequia de Remolins en 1852, nuevos caminos y carreteras en 1863 —trazado Lleida- Alcarràs-Mequinenza—, etc.). En 1894 se creó la Sociedad de Vecinos de Aitona para promover la construcción del puente sobre el Segre.

Patrimonio

Aitona es un municipio lleno de vida cultural que cuenta con un rico y diverso patrimonio histórico, arquitectónico y arqueológico. Su importancia y su valor patrimonial han dado pie a que una gran parte de los elementos existentes hayan sido declarados BCIL (Bien Cultural de Interés Local) y BCIN (Bien Cultural de Interés Nacional), reconocidos por tanto a nivel de la Generalitat de Catalunya, que les otorga una categoría de protección legal al considerarlos de los más relevantes bienes del patrimonio cultural catalán.

Espacions visitables

Iglesia de San Antolí

De estilo barroco, hay quien la considera la catedral del Baix Segre porque es de dimensiones poco habituales para un pueblo de poco más de dos mil habitantes.

San Joan de Carratalà

La ermita de San Joan de Carratalà, de época románica y ábside semicircular, es una construcción de los hospitalarios. Se cree que fue construida sobre una antigua mezquita.

Poblado de Genó

Yacimiento arqueológico de la última fase de la Edad del Bronce, siglo XI aC. Descubierto en 1955, el poblado ocupa unos 1.040 m² y es uno de los más importantes de este período de la Catalunya occidental y posiblemente del resto del país.

Castillo de Aitona

En una colina que domina el pueblo de Aitona están los restos de lo que fue el castillo-residencia de los Montcada, marqueses de Aitona. De la parte conservada se puede ver una estructura cuadrangular con torres circulares en las esquinas. Las torres más cercanas al río son las mejor preservadas. Estas estructuras parecen del final de la Edad Media o ya de época moderna, pero probablemente esconden estructuras anteriores.

Mirador de San Joan de Carratalà

En lo alto de la colina que acoge la ermita de San Juan de Carratalà se puede encontrar un espectacular mirador que permite vislumbrar unas fantásticas vistas panorámicas del valle de Segre y es especialmente atractivo durante la floración de los melocotoneros y en otoño, cuando se doran las hojas.

Capilla de Sant Gaietà

Templo diseñado en 1735 por el maestro Marià Batiste y adjudicada al maestro de casas Agustí Biscarri. Siendo un edificio de planta básicamente rectangular, consta de una nave principal con dos capillas laterales intercomunicadas entre sí a cada lado, un crucero y un presbiterio.

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